Capacitación Solidaria

Proyecto de Crowdfunding

Me llamo Jaci Domínguez, desde hace 8 años trabajo para empresas siempre en áreas de capacitación y formación. LLegar hasta ahí no fue fácil, ya que aunque nací en una familia de clase media de la que estoy orgullosa, de donde yo soy, la mayoría de los jóvenes no quieren seguir estudiando, o muchos ni siquiera acaban la educación secundaria.

Recuerdo aún las expresiones de mis padres cuando les pedí que quería seguir estudiando en la universidad, que quería aprender y hacer cosas por mí misma. La primera reacción de mi madre fue decirme que si no era mejor que me casara con un buen hombre como hacían las demás.  Finalmente conseguí mi sueño, estudiar y ser la primera de mi familia de más de entre 100 primos en licenciarme. Desde que tomé la decisión de estudiar y salir de mi pequeño paraíso, he podido viajar, estudiar, aprender, reir, llorar, caerme, levantarme... ya sabéis, todas esos procesos por los que pasa un adulto cuando comienza la aventura de VIVIR.

Acabé trabajando en bonitos proyectos y grandes empresas, siempre siendo una enamorada de la formación, capacitación, motivación y desarrollo de personas.  Estaba a gusto con lo que hacía y me gustaba, pero no me dí cuenta de que no era lo que se dice exactamente "feliz". De ello me di cuenta, cuando murió mi padre. El ser que más me había apoyado en mi vida se iba entre nuestras manos por una enfermedad, que por suerte o por desgracia no duró mucho. Pero si nos dio tiempo de despedirnos a toda la familia, y de decirnos todas esas cosas que nunca nos decimos, y para mí la más valiosa fue decirle "GRACIAS". Gracias por todo lo que me había apoyado, y él me volvió a bendecir con unas hermosas palabras que desde entonces son mi mantra día a día. Me dijo: "Jaci la vida son dos días, aprovéchala y sólo haz cosas que te hagan verdaderamente feliz". Aunque en esos momentos no sabía cómo aplicar lo que me había dicho y pasé casi un año muy deprimida, finalmente descubrí lo que me hacía feliz. Trabajar en cosas que me aportaran a diario, hacer que cada día contara, y sobre todo ayudar a otros a descubrirlo.

Entonces decidí montar mi empresa, una pequeña empresa de consultoría de formación, que lo que quería es contribuir sobre todo a aumentar el compromiso y bieneastar de los empleados con la empresa, y en tiempo de crisis no venía nada mal. Empezamos mi hermano y yo con la aventura, y no sabía exactamente cómo iba a salir. Pero apareció otro ángel en forma de responsable de Recursos Humanos de una gran empresa que nos dio nuestro primer proyecto, y con eso pudimos empezar a trabajar y a conseguir nuevos proyectos.

Durante los primeros años trabajamos muchísimo y empezamos a contratar a algunos colaboradores más, sobre todo personas que creían en el proyecto y en nosotros. Gente que dejó sus puestos de trabajo bien remunerados para venirse con nosotros  y apoyarnos incondicionalmente. Desde aquí quiero agradecerles todo su esfuerzo, emoción y apoyo incondicional a mí y al proyecto.

Estábamos bien, y en una época de crisis como la que estábamos viviendo no nos podíamos quejar. Así que decidimos empezar a dar el salto a México. Había viajado varias veces allá, y soy una enamorada del país y de su gente, pero sobre todo vi que es un país de oportunidades. Empezamos a tener reuniones con empresas, una, otra y muchas más. Un día de camino a una reunión, iba en un taxi, y de pronto se paró en un semáforo, iba mirando mis mensajes del móvil pero de repente subí la mirada y vi a un niño que no pasaría de 7 años. Ya había visto muchos niños así, todos dan auténtica lástima, pero este fue especial, porque al levantar la mirada vi como trataba de cuidar a sus dos hermanos pequeños que estaban metidos en un carrito de la compra para que no se cruzaran por las calles y les atropellaran, mientras él pedía para poder comer.

Ese día algo cambió, de pronto me di cuenta de algo fundamental, que la única diferencia entre ellos y yo, era que a mí me habían dado la oportunidad de estudiar. Alguien había creído en mi y me apoyaron para estudiar. Esos niños, aunque sus padres quisieran que estudien, no tienen más sustento que el que sacan de la calle. Comencé a llorar hasta llegar a la reunión. Ya en la reunión seguía pensando en ellos, y ante aquella “gran empresa” y ante un buen proyecto, ya sabía que las cosas tenían que cambiar e iba a intentarlo al menos.

De vuelta en España me seguían todas esas emociones que tenía contar. El primero al que le conté mi sueño fue a mi hermano, que rápidamente entendió como me sentía. Le dije que quería montar una fundación, porque quería dar la oportunidad de formarse a niños de la calle, o a adultos en riesgo de exclusión social. Apostar por programa de desarrollo y autoempleo para que en vez de darles el “pescado” les enseñaramos a pescar. Yo creo, en que toda comunidad puede crecer si todos sus miembros son capaces de hacer un trabajo que contribuya al crecimiento y sostenibilidad del mismo. Avanzar juntos.

Investigué, me informé, navegué por internet durante semanas, y lo primero de lo que me di cuenta, es que había millones de fundaciones que se habían quedado en el camino o que simplemente eran usadas como puente para beneficios fiscales. Y las que realmente tenían buenas intenciones y sobrevivían de la ayuda de otros, agonizan esperando la ayuda de gobiernos y empresas privadas que les aporten dinero para seguir. Por eso, desde el primer momento decidí que lo que creáramos, llámese fundación, asociación, organización o lo que fuera, debía tratar de autofinanciarse con nuestro trabajo y nuestras ventas, eso nos ayudaría a no depender de ayudas del gobierno y empresas grandes que  siempre tardan y poner en peligro nuestro sueño.

Sabíamos que con la consultoría y tantas horas, apenas hay beneficios, y todo ingreso se va en gastos de personal y mantener la empresa. Por eso, diseñamos un producto “en serie y acabado” que cada vez que vendiéramos una unidad, destinaríamos  un porcentaje a la fundación y otro porcentaje a mantener el proyecto. Nos organizamos de tal forma que en un mes y medio, diseñamos CAMPUS TALENT (www.aulacampustalent.com) . Fue concebido no sólo con la idea de que pudiéramos conseguir el dinero necesario para crear la fundación y empezar con los primeros proyectos, sino también para hacer llegar formación de calidad y certificada a gente con pocos recursos o simplemente con poco tiempo para desarrollarse personal y profesionalmente. La formación no debería ser en algunos casos un bien de lujo, queremos llegar a mucha gente, y que por cada licencia vendida además contribuyan socialmente a dar oportunidades a otros que apenas tienen para comer.

He hecho grandes proyectos durante los últimos años, proyectos en los que hemos contribuido ser mejores y sobre todo a tener equipos motivados, pero sin duda éste es el mayor reto de mi vida, y del que ya estoy inmensamente orgullosa. Este orgullo aumenta cuando hay empresas dispuestas a comprar el producto porque consideran que es bueno, cuando hay gente que lo ve como una oportunidad de crecimiento para ellos, pero yo sobre todo lo veo como la oportunidad de volver a aquel niño y a muchos más a darles oportunidad de crecer a él y a su familia. A través de la formación, microcréditos, emprendimiento y ayudas a la infancia sé que lo podemos hacer. Alguien ya decía que siempre que ayudas a uno, a millones más a los que no podrás ayudar, pero si puedo ayudar al menos uno, eso es lo que cuenta.

Es por eso que apelo a tu GENEROSIDAD, para que nos ayudes a continuar en el camino que empezamos hace casi un año. La creación de la fundación son 35.000 euros, que esperamos conseguir con la venta y porcentaje destinado de 1206 licencias de un año de Campus Talent, o bien a través de donaciones.

En Campus Talent trabajamos 8 personas, y luego hay 18 “gerentes de sueños” que nos ayudan a llegar a las empresas para que escuchen nuestra historia, compren nuestro producto y crean en nosotros. Les llamo gerentes de sueños, porque cada venta que consiguen ayuda a que estemos más cerca de nuestro proyecto. Hasta ahora las ventas obtenidas ayuda a mantener al equipo funcionando, generando más cursos y contenido de calidad. Todo lo invertido son los ahorros de mi vida para poner en funcionamiento Campus Talent  y para mantenernos durante algunos meses, pero no hay lo suficiente para crear la fundación. Una vez creada, podemos pedir ayudas a instituciones y que las donaciones sean más.

Hay gente que me dice que por qué en vez de invertir todo en la empresa, no decidí crear directamente la fundación, y siempre les contesto que aunque me mueve el corazón para avanzar con este proyecto, es la cabeza y toda la información que he obtenido la que me dice que la mejor opción es que consigamos que se financie sola a través de la compra. Porque si no estaría pecando en lo mismo que hacen otros, y que no quiero para la fundación, estaría pidiendo pescado en vez de ponerme a pescar yo misma.

Así que cualquier apoyo a la causa será bien recibido y mi gratitud inmensa, bien a través de pequeñas aportaciones o comprando nuestra licencia si realmente lo necesitan para su desarrollo. Algunos me han dicho que por qué no ponemos ya algo en la web sobre la Fundación, pero no podemos decir que algo va destinado a un sitio que aún no está creado porque no está el dinero suficiente para hacerlo.  Además una vez creada y con los primeros proyectos en marcha, nos gustará contar con tu esfuerzo y trabajo si alguna vez te animas a colaborar con nuestra causa, allá donde haya gente que ayudar.

Me gustaría que en tu apoyo puedas compartir la historia, mi historia, nuestra historia con otras personas que le puedan interesar o contribuir.  A través de las herramientas Indiegogo también puedes compartir con tus amigos y conocidos para que el eco de esta causa solidaria llegue a más gente, y esta Capacitación Solidaria de Campus Talent consiga su objetivo.

Te agradezco que te hayas tomado la molestia de leerme tanto rato. De corazón mi más sincero agradecimiento!

Participa en el proyecto

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